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Una pieza con propósito nace en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Me encontraba en una cama, limitada por una situación de salud, sintiendo que había tocado fondo.
Fue entonces cuando, con un corazón quebrantado, pero sincero, clamé a Dios por ayuda y dirección. Le pregunté qué podía hacer en medio de la situación que estaba viviendo y le pedí que, por favor, me ayudara a salir de ese fondo en el que me encontraba.
Fue así como Dios escuchó mi clamor y, con nombre y concepto, puso en mis manos lo que hoy es Una pieza con propósito. Utilizó este emprendimiento como una herramienta para ayudarme a levantarme de aquel lugar y, al mismo tiempo, me dio la oportunidad de compartir con otros la esperanza y el propósito que yo misma había recibido.
Entonces comencé a dar por gracia lo que por gracia había recibido.
Desde una silla de ruedas y, en ocasiones, desde una cama, comencé a coser cada pieza. Piezas que, más allá de ser hermosas y útiles, nacían con un propósito: bendecir la vida de otros.
Desde el verano de 2023 hasta hoy, Una pieza con propósito sigue en pie. Cada pieza continúa recordándome la fidelidad y el propósito de Dios en mi propia historia, mientras me permite compartir ese mismo mensaje con otras personas.
Por eso, Una pieza con propósito va mucho más allá de crear piezas hermosas y útiles. Es un emprendimiento que nació en medio de una temporada difícil, pero con un propósito claro: bendecir vidas y llevar un mensaje de fe, esperanza y propósito a través de cada pieza.
Porque detrás de cada pieza hay una historia, detrás de cada mensaje hay esperanza y, sobre todo, hay un propósito.
